¿Quiere saber a qué edad puede empezar a tomar colágeno? ¡Humble+ se lo explica en este artículo!
Probablemente sea la pregunta que más nos hacen sobre el colágeno. ¿A partir de cuándo resulta realmente útil? ¿Hay que esperar a las primeras arrugas o conviene adelantarse? Además, cuesta orientarse: en internet, las respuestas van desde «a partir de los 25 años» hasta un vago «cuando sienta que lo necesita», sin explicar realmente por qué. Pero lo cierto es que la disminución del colágeno no funciona como una carencia que haya que corregir a una edad concreta: es un proceso gradual cuyo ritmo y consecuencias varían de una persona a otra.
Por eso, para ayudarle a entenderlo mejor, en este artículo analizamos cómo se produce esa disminución.
Este artículo en pocas palabras
La producción natural de colágeno empieza a disminuir alrededor de los 25 años, primero lentamente y luego de forma cada vez más marcada.
No existe una única edad ideal: el momento adecuado depende de sus objetivos, su estilo de vida y los primeros signos que observe.
El formato y el tipo de colágeno se eligen según la edad y el objetivo que se quiera alcanzar.
¿Qué es el colágeno y para qué sirve?
Antes de hablar de edades, conviene recordar algo. El colágeno es la proteína más abundante de nuestro organismo. Constituye, por así decirlo, el armazón de nuestros tejidos. Aporta firmeza y elasticidad a la piel, solidez a los huesos, resistencia a los tendones y flexibilidad a los cartílagos. Se encuentra incluso en las paredes de los vasos sanguíneos. Existen varios tipos. El tipo I, el más abundante, interviene en la piel, los huesos y los tendones. El tipo III suele acompañarlo en la piel y los vasos sanguíneos. El tipo II se concentra en los cartílagos.
Mientras nuestro cuerpo produzca suficiente colágeno, todo va bien. La piel recupera su forma, las articulaciones se mueven con fluidez y los tejidos se renuevan. Las primeras consecuencias aparecen cuando esa producción se ralentiza.
Cómo evoluciona la producción de colágeno con la edad
Hacia la mitad de la veintena puede observarse un cambio. A partir de los 25 años aproximadamente, nuestro organismo empieza a producir menos colágeno del que degrada. Se calcula que la pérdida ronda el 1 % anual durante los primeros años. En esta etapa no se aprecia nada a simple vista: las reservas de colágeno siguen siendo elevadas y la disminución pasa totalmente desapercibida.
Después, el fenómeno se acentúa con el tiempo. Las fibras de colágeno existentes se debilitan, se reorganizan peor y la piel pierde densidad poco a poco. Los primeros signos suelen aparecer al llegar a la treintena o la cuarentena. Esto puede manifestarse en un tono apagado, una piel que tarda más en recuperar su forma o la aparición de pequeñas arrugas.
En las mujeres, los grandes cambios hormonales introducen un potente factor que acelera el proceso. La caída de los estrógenos, que contribuyen al mantenimiento del colágeno, provoca una pérdida más rápida y pronunciada en los años siguientes.
Dado que la disminución es gradual, la respuesta no se puede reducir a una sola cifra. Conviene analizarla por franjas de edad, según lo que ocurre en cada etapa.
Entre los 20 y los 30 años
Es una edad para optimizar, más que para cubrir una necesidad. Antes de los 25 años, la producción natural está a pleno rendimiento y, para la mayoría de las personas, suplementarse tiene poco interés. A partir de los 25 años comienza a disminuir, aunque sin consecuencias visibles. Empezar a esa edad responde, por tanto, a un enfoque preventivo: cuidar unas reservas que aún están intactas en lugar de intentar compensar su pérdida más adelante.
Entre los 30 y los 40 años
Durante esta etapa, la disminución se afianza y, en muchas personas, los primeros signos se hacen perceptibles: la piel tarda un poco más en recuperar su firmeza, aparecen algunas pequeñas arrugas y la luminosidad se atenúa ligeramente.
Entre los 40 y los 50 años
Después de los 40 años, suele observarse que la pérdida de firmeza se hace visible, las arrugas se marcan más y, en muchas mujeres, empiezan a notarse los efectos de los primeros cambios hormonales.
Después de los 50 años
Pasados los 50 años, la disminución es más pronunciada. Lejos de ser demasiado tarde, es una etapa en la que todavía puede considerarse el aporte de colágeno.
Porque, si se preguntaba a qué edad empezar a tomar colágeno, lo cierto es que ¡nunca es demasiado tarde! No hay una edad límite para empezar y, cuanto mayores nos hacemos, más se acelera la disminución del colágeno. Por eso recomendamos empezar a partir de los 25 años si tiene la oportunidad, o en cualquier momento si lo considera necesario. Tanto hombres como mujeres, deportistas o personas más sedentarias, pueden planteárselo.
Resumen por edades
Franja de edad
Qué ocurre
¿Se puede tomar colágeno?
De 20 a 30 años
Producción todavía elevada, que empieza a disminuir hacia los 25 años
Sí
De 30 a 40 años
Primeros signos visibles, pérdida de firmeza y luminosidad
Sí
De 40 a 50 años
Pérdida de firmeza evidente, inicio de cambios hormonales
Sí
Después de los 50 años
Disminución acentuada, efectos de la menopausia
Sí
¿Conviene empezar antes en algunos casos?
La edad no es el único factor que debe tenerse en cuenta. Algunos hábitos de vida podrían acelerar la degradación del colágeno. La exposición al sol encabeza la lista: los rayos ultravioleta degradan activamente las fibras de colágeno, hasta el punto de que el envejecimiento de la piel se debe en gran medida al sol y no solo al paso de los años. El tabaco, al reducir la oxigenación de los tejidos, contribuye al mismo proceso.
Una alimentación muy rica en azúcares también favorece un fenómeno llamado glicación, que vuelve más rígidas y frágiles las fibras de colágeno. El estrés crónico, la falta de sueño y la contaminación completan la lista de factores que agotan prematuramente nuestras reservas. Para una persona en la que confluyan varios de estos factores, puede ser especialmente interesante prestar atención al colágeno antes de lo habitual. En cambio, un estilo de vida que evite el exceso de sol y el tabaco ayuda a preservar durante más tiempo su producción natural.
¿Qué tipo y formato elegir según la edad y el objetivo?
El colágeno adecuado depende menos de su edad que de lo que espera de él. Si busca un colágeno que pueda contribuir a reducir la apariencia de las arrugas o a mantener la elasticidad de la piel, puede optar por el colágeno de tipo I. Es, en particular, el caso del colágeno marino, que en Humble+ hemos elegido para la belleza de la piel.
El formato, por su parte, es ante todo una cuestión de comodidad y constancia. El polvo para disolver permite tomar la dosis más generosa y se puede añadir a una bebida o un yogur. Pero si busca sobre todo sencillez y comodidad, sin preparación, puede optar por el colágeno marino en cápsulas. Ningún formato es intrínsecamente superior: el mejor es el que tomará sin pensarlo, día tras día, porque la constancia prima sobre todo lo demás. Sea cual sea su edad, dé prioridad a un colágeno hidrolizado, de mejor asimilación, con una trazabilidad clara y sin aditivos superfluos.
Así pues, si se preguntaba a qué edad empezar a tomar colágeno, ¡no hay una respuesta universal! En Humble+ recomendamos empezar a partir de los 25 años, pero, en teoría, puede iniciar una rutina mucho más tarde.
Preguntas frecuentes
No necesariamente. A esa edad empieza a disminuir la producción natural de colágeno. Por tanto, comenzar una rutina en ese momento es principalmente una medida preventiva.
En absoluto. No hay una edad límite para empezar. Cuanto más haya disminuido la producción natural de colágeno, más puede interesar un aporte regular.
Sí. La disminución de la producción de colágeno afecta por igual a hombres y mujeres, sin distinción.
Cofundador de Humble+
Sébastien Perez
Desde 2019, mi objetivo es ampliar los límites de "envejecer bien". Como cofundador de Humble+, me esfuerzo por encontrar y desarrollar las soluciones de nutrición funcional más innovadoras del mercado