Traducción del inglés: «8 hábitos saludables relacionados con vivir décadas más» para NewScientist.com
Un estudio con más de 700 000 personas reveló que adoptar ocho hábitos saludables antes de los 40 años podría prolongar la esperanza de vida más de dos décadas.
Las personas que adoptan ocho hábitos saludables antes de los 40 años podrían vivir unas dos décadas más que quienes no lo hacen. El efecto es menor, pero sigue siendo significativo, para quienes adoptan estos ocho hábitos antes de los 60 años.
Xuan-Mai Nguyen, del VA Boston Healthcare System, y sus colegas recopilaron datos sobre actividad física, alimentación, sueño, salud mental, relaciones y consumo de alcohol de un grupo de más de 700 000 veteranos estadounidenses de entre 40 y 99 años. Los participantes respondieron a una encuesta sobre su estilo de vida entre 2011 y 2019, y los investigadores analizaron estos datos junto con sus historiales médicos.
Durante los ocho años que duró el estudio, fallecieron 33 375 participantes. Tras ajustar los resultados por factores como la edad, la situación socioeconómica y el origen étnico, los investigadores identificaron ocho hábitos relacionados con un riesgo significativamente menor de muerte por cualquier causa durante ese período. Entre ellos figuraban llevar una alimentación saludable, hacer ejercicio, mantener relaciones sociales positivas, gestionar el estrés, consumir alcohol con moderación, no haber fumado nunca, dormir bien y no padecer un trastorno por consumo de opioides.
La actividad física era el factor que más influía en la longevidad. El ejercicio moderado, equivalente como mínimo a caminar a paso ligero unas cuantas manzanas al día, se relacionó con un riesgo de muerte durante los ocho años del estudio un 46 % menor que el asociado al sedentarismo.
Las personas sin antecedentes de trastorno por consumo de opioides presentaban un riesgo de muerte un 38 % menor que quienes sí los tenían, y las que nunca habían fumado mostraban un riesgo un 29 % menor que los fumadores actuales o antiguos.
Una alimentación saludable, basada principalmente en alimentos de origen vegetal, y la gestión del estrés —evaluada mediante una puntuación baja en una prueba de estrés postraumático— reducían el riesgo de muerte durante el período de estudio en casi un 20 %.
Lo mismo ocurría con el consumo moderado de alcohol, definido como no tomar más de cuatro bebidas alcohólicas al día, y con dormir entre 7 y 9 horas por noche. Las relaciones sociales positivas tenían la menor influencia: reducían el riesgo de muerte durante el período de estudio en solo un 5 %.
A partir de estos datos, Nguyen y sus colegas estimaron la esperanza de vida de quienes adoptaban estos ocho hábitos antes de los 40 años. Los hombres y las mujeres vivirían, respectivamente, casi 24 y 23 años más que quienes no adoptaban ninguno de estos cambios. Si los participantes incorporaban estos hábitos a los 60 años, su vida podría prolongarse 18 años, independientemente del sexo.

















