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Colágeno porcino: lo que debes saber y en qué se diferencia de otros colágenos

Collagène porcin : ce qu'il faut savoir et différence avec les autres collagènes

Humble+ te explica en este artículo todo lo que debes saber sobre el colágeno porcino y sus diferencias respecto a otros colágenos.

En los últimos años, ¡el colágeno ha despertado un gran interés! Se encuentra en polvo, en cápsulas, en bebidas y en casi todas las estanterías. Pero ¿te has preguntado alguna vez de dónde procede realmente? Porque, en realidad, detrás de la palabra «colágeno» hay distintos orígenes animales con propiedades e implicaciones muy diferentes. El colágeno porcino es uno de los más habituales. Entonces, ¿qué es exactamente, en qué se diferencia del bovino o del marino, hasta qué punto lo asimila el organismo y para quién no es adecuado? ¡Humble+ te lo explica en este artículo!

 

Este artículo en resumen

  • El colágeno porcino se extrae de la piel y los huesos del cerdo y se compone principalmente de colágeno de los tipos I y III.
  • Su estructura se parece a la del colágeno humano, lo que explica que se utilice desde hace tiempo en cosmética, farmacia y medicina.
  •  Al proceder del cerdo, no es halal ni kosher y no es apto para vegetarianos.

 

¿Qué es el colágeno porcino?

Para entender qué es el colágeno porcino, primero conviene recordar qué es el colágeno en general. Es la proteína más abundante de nuestro cuerpo, el armazón de nuestros tejidos. Aporta firmeza a la piel, solidez a los huesos, resistencia a los tendones y flexibilidad a los cartílagos. Como todas las proteínas estructurales de este tipo, no es exclusiva del ser humano: está presente en todos los animales. Por eso, la industria puede obtenerlo de fuentes donde abunda y es fácil de extraer.

El colágeno porcino, como indica su nombre, procede del cerdo, más concretamente de su piel y sus huesos. La piel de cerdo es una materia prima tradicional que se utiliza desde hace mucho tiempo para producir gelatina, la misma que se encuentra en multitud de alimentos y en la cubierta de muchas cápsulas farmacéuticas. El colágeno porcino es rico en colágeno de los tipos I y III, los dos tipos mayoritarios en la piel humana.

Cabe señalar su gran similitud biológica con nuestro propio colágeno. La piel de cerdo se parece tanto a la humana que durante mucho tiempo se utilizó en medicina para apósitos o injertos temporales en personas con quemaduras graves.

Por último, existen dos formas principales de colágeno porcino: la gelatina, obtenida mediante una cocción parcial, y el colágeno hidrolizado, descompuesto en pequeños fragmentos llamados péptidos.

 

Colágeno porcino frente a otras fuentes: todo lo que debes saber

Pero ¡el colágeno porcino no es la única fuente de colágeno disponible! En el mercado hay otras opciones, como el colágeno bovino y el marino.

 

Diferencias entre el colágeno porcino y el bovino

El colágeno porcino y el bovino son parientes muy cercanos. Ambos son de origen mamífero y ricos en los tipos I y III. En la práctica, a un consumidor le resultaría difícil distinguirlos.

La diferencia más importante tiene que ver con la seguridad sanitaria. El colágeno bovino arrastra el recuerdo de la encefalopatía espongiforme bovina, la conocida «enfermedad de las vacas locas», relacionada con los priones. Hoy en día, las cadenas de producción están estrictamente reguladas y controladas, pero estos antecedentes siguen llevando a algunos consumidores a evitar el colágeno bovino por precaución. El colágeno porcino no se ve afectado por este problema. En cambio, presenta otra limitación que explicamos más adelante: su incompatibilidad con determinadas prácticas religiosas.

 

Diferencias entre el colágeno porcino y el marino

Aunque el colágeno bovino y el porcino son similares, ¡no ocurre lo mismo con el colágeno porcino y el marino! El colágeno marino se extrae de la piel y las escamas de pescado y se compone mayoritariamente de colágeno de tipo I, el que predomina en la piel. Hay varios aspectos que lo distinguen claramente del porcino.

En primer lugar, sus péptidos suelen tener un peso molecular más bajo, por lo que tiene fama de asimilarse mejor. Además, queda completamente al margen de la cuestión de los priones que afecta a las fuentes de mamíferos. Precisamente por todo ello, en Humble+ hemos elegido el colágeno marino. Sin embargo, este también tiene sus limitaciones: no se recomienda a personas alérgicas al pescado y su coste de producción suele ser mayor.

Nuestra comparativa

Fuente

Origen

Tipos predominantes

Puntos fuertes

Aspectos que tener en cuenta

Porcino

Piel y huesos de cerdo

I y III

Similar al colágeno humano, ampliamente disponible, coste moderado

Ni halal ni kosher; no apto para vegetarianos

Bovino

Piel y huesos de bovino

I y III

Rico en los tipos I y III, adecuado para la piel y las articulaciones

Antecedentes de riesgo de priones, trazabilidad esencial, no apto para vegetarianos

Marino

Piel y escamas de pescado

Principalmente I

Péptidos a menudo de bajo peso molecular, sin riesgo de priones, compatible con una dieta sin cerdo

Alergia al pescado, coste más elevado, no apto para vegetarianos

 

Lo que debes saber sobre la biodisponibilidad del colágeno porcino

La biodisponibilidad es la capacidad del organismo para absorber y utilizar una sustancia. Antes de nada, desmontemos un mito que quizá hayas oído: la asimilación no depende tanto del animal del que procede el colágeno como del grado de procesamiento del colágeno. El colágeno nativo, o una simple gelatina, contiene moléculas grandes que al intestino le cuesta absorber tal cual. En cambio, un colágeno hidrolizado se ha descompuesto previamente en pequeños péptidos, mucho más fáciles de absorber. Por eso, un colágeno porcino bien hidrolizado se asimilará mejor que un colágeno marino de mala calidad, ¡y viceversa!

 

¿Cómo elegir bien el colágeno porcino?

Si optas por el colágeno porcino, hay algunas pautas que te ayudarán a distinguir un buen producto de uno mediocre. Comprueba primero que se trata de colágeno hidrolizado y no de una simple gelatina, para favorecer una mejor asimilación. Fíjate después en el peso molecular de los péptidos que, cuando se indica, ofrece una referencia útil sobre el grado de hidrólisis.

La pureza de la fórmula es otro indicador de calidad. Un buen colágeno prescinde de aditivos innecesarios, azúcares añadidos y aromas artificiales. La trazabilidad también marca la diferencia: un origen claramente comunicado, controles de contaminantes y una fabricación controlada valen mucho más que una promesa comercial sin pruebas. Y si el origen porcino te plantea cualquier inconveniente ético, sanitario o religioso, debes saber que existe una alternativa marina.

 

El colágeno porcino: ni kosher ni halal

El consumo de cerdo está prohibido tanto en el islam como en el judaísmo. Por tanto, cualquier producto derivado del cerdo, incluido el colágeno y la gelatina porcina, queda excluido de una alimentación halal o kosher.

Recordemos además que el colágeno porcino, como todos los colágenos de origen animal, no es apto para vegetarianos ni veganos.

En estos casos, puedes plantearte recurrir a una alternativa vegana al colágeno.

Preguntas frecuentes

Cuando se consume como suplemento de calidad, el colágeno porcino suele tolerarse bien. Los principales aspectos a tener en cuenta son la trazabilidad y la pureza de la materia prima. Por eso, es importante elegir un producto que informe claramente sobre su origen y los controles realizados.

La elección depende de tus criterios. El colágeno porcino tiene una composición similar a la del colágeno humano. El colágeno marino, principalmente rico en tipo I, evita la cuestión de los priones y es adecuado para quienes desean evitar el cerdo. Humble+ prefiere esta segunda opción.

Hay que leer atentamente la etiqueta del suplemento. Debe indicar el origen del colágeno, así como la composición de la cubierta de las cápsulas, que puede contener gelatina porcina. Si la información no está clara, es preferible contactar directamente con el fabricante.